5 de mayo de 2015

Carta a la que fui

Ailén:
           Hola ¿cómo estás? Espero que estés bien, que estés tranquila en tu pieza, ¿todavía no está hecho el segundo piso, no? Me encantaría poder decir algo con certeza, pero no me acuerdo mucho de esa época en mi vida, lamentablemente.
           ¿Seguís jugando al secuestro, velorio y a suicidarte? Como me gustaría estar ahí, con vos, y poder abrazarte fuerte, como sé que necesitas ¿sabes que hay veces que todavía lo necesito?. Quisiera estar ahí para prestar atención, mirar más allá y notar que tu mirada pide ayuda a gritos. Quisiera estar ahí para que ya no te sientas sola, para decir qué camino tomar y qué camino no debes pisar nunca. Pero lamentablemente tomamos el camino equivocado, o el camino que la vida nos obligó, o el que más nos iba a hacer sufrir.
            ¿Tenes el pelo corto o largo ahora? ¿Mamá y papá siguen cortándotelo o ahora ya vas a la peluquería? ¿Ya te quemaste con agua hirviendo la pierna izquierda? ¿Y te abriste la frente ya, o te abriste el labio? Seguro que si, eso pasó cuando éramos muy chicas, ahora crecimos un poco, supongo que maduramos algo.
            ¿Sabes qué? Esta carta no es para advertirte de cosas, o no de todas. Es para decirme las frases y las palabras que sé que necesité. Porque puede que no recuerde momentos, y sé que son muchos los momentos que nunca voy a volver a recordar, pero si hay algo que no se olvida nunca son las sensaciones y los sentimientos. Yo todavía me acuerdo lo que sentías, mira, te ejemplifico algunos: ¿Te acordás en la sala de espera del dentista? Cuando papá y mamá te dijeron que tenías que ser perfecta en todo, en el colegio, femenina, alegre, perfecta en todo sentido. Me acuerdo, Le. Me acuerdo de todo: del dolor que eso te trajo, del esfuerzo que nunca tuvo reconocimiento, de las lágrimas que derramaste por eso, para no decepcionar. ¿Te acordás cuando en sexto fuiste abanderada y todos te cargaban? Que te decían nerd, gorda, fea, dientes de lata, cuatro ojos. Me acuerdo que no querías salir de casa, que bajaste todas las notas y empezaste a llevarte materias.
           ¿Te acordás cuando en Enero nuestros viejos se separaron? Me acuerdo, Ailén. Estábamos sentadas en la escalera, escuchando los gritos, los ruidos de cosas rotas, las lágrimas. Y te abrazabas sola, a vos misma. Y llorabas, llorabas muchísimo, como creo que pocas veces llegamos a llorar. Siento como si te viera ahora, te daría ese abrazo que necesitas, esa palabra que no tuviste, ese cariño que no conseguiste. Estás tan sola, Le, sentada sola en los recreos del colegio, con auriculares, como me gustaría volver atrás, darte un abrazo fuerte y decirte que esa y muchas otras, ya van a pasar. Van a doler mucho, vas a sangrar mucho, pero van a pasar. Recuerdo y te veo ahí, hecha un hobillo, en tu pieza encerrada, a oscuras en el piso. Con sólo 11-12 años te pasaste noches y noches de insomnio por no poder llorar del llanto que no paraba. Me acuerdo de estar frente al espejo, cada mañana, ensayando una sonrisa. Sí, ¿te acordás? Ensayábamos la sonrisa de estar ''muy alegre'', la de ''me causo un poco de gracia'', y la falsa no había que ensayarla, todas eran de mentira. Esa fue nuestra niñez, lo poco que me acuerdo, quiero olvidarlo.
           Ahora necesito decirte algo, pedirte algo, aconsejarte algo: No te cargues con problemas ajenos, no asumas responsabilidades que no son  tuyas, no te culpes por todo. No te exijas tanto, no te castigues, no te basurees. No te odies, por favor, no te odies. Busca lo bueno que hay en vos, que dentro de unos años ya no vas a poder encontrar nada bueno en vos. Buscalo, encontralo, tiene que haber algo...y no lo sueltes. Aferrate a eso.
          No te cortes, no agarres esa tijera, que pronto se va a convertir en un cuchillo, después en muchas gillettes. Y cada vez va a ser peor: quemaduras, pastillas, cicatrices, cortadas, te vas a coser las manos...no empieces que nunca más vas a poder salir. No escuches esas voces, convencete de que es tu cabeza, que no le tenes que hacer caso. No las sigas, no les creas: No sos una mierda. Todavía no, Ellas te van a convertir en lo que soy ahora. Salvate de ellas para poder salvarte de vos y salvarte de mi. Aferrate a la música, ella siempre estuvo ahí para mi. Es la que te va a guiar y sacar adelante. Va a aparecer una bandita de cuatro alemanes, Tokio Hotel. Creeme o no, pero desde el día en que ellos aparezcan, todo va a cambiar un poquito para vos. Todo va a hacerse, por lo menos de a momentos, más fácil y llevadero.
          No escuches lo que te digan, lo que te gritan, no escuches las opiniones ajenas, siempre tienen algo para criticar. No te dejes tirar abajo por un grupo de chicos del colegio que van a querer destruirte. No cedas, por favor, que nunca vas a volver a ser la misma piba. Hoy miro fotos viejas y no me reconozco. Sos feliz así, no dejes que te cambien y te conviertan en esto. No te cierres, date todas las oportunidades que quieras.
           Nunca agregues a ese chico a facebook, nunca le hables, nunca te hagas la ''capa'', nunca te hagas la ''puta''. Ese chico te va a arruinar la vida. Le va a bastar una simple acción, un lugar escondido y la peor de las ideas para arrebatarte de una vez y para siempre la confianza plena, la alegría y la sonrisa que tanto te caracterizaba. Y si por esas casualidades, lo aceptás y lo ves, no le creas nada de lo que te diga: Vos no tenes la culpa de nada y no te lo mereces. Y repetitelo todos los días, que no falte ni uno porque es hasta el día de hoy que hay veces que me culpo, me doy asco y me odio, porque ese momento te va a acompañar hasta en sueños. No le creas nada, la culpa es suya y siempre la va a ser.
           Todavía hoy no sé si tengo que aconsejarte, acompañarte, decirte qué hacer y qué no. No sé si decirte qué va a pasar o decirte qué no tenes que hacer. Pero te voy a prevenir de algunas cosas: Estás enferma, con un trastorno mental diagnosticado, casi segurísimo, uno en duda, y uno que no va a cambiar aunque quieras. Sos una depresiva, paciente con trastorno limítrofe de personalidad, un poco bastante psicótica, trastornada de ansiedad  con altos rasgos bipolares y, como si fuera poco, paciente de riesgo (preparate, esa última frase la vas a escuchar muchas veces. Más en el 2013, cientas de veces van a salir corriendo del consultorio buscando una pastillita o una aguja que logre calmar tu angustia). Vas a ir a tres psicólogas diferentes y al mismo tiempo, vas a ir a dos psiquiatras, una mujer y un hombre. Vas a tomar como 20 pastillas -mínimo- por día para estar estable. No te vas a acordar de nada de esos años, vas a ser una muerta viviente. ¿Ves? Sos todo lo que siempre quisiste: La combinación perfecta para destruirte de a poco. Te felicito, nos destruiste una vez más.
             Ah, ¡cómo me voy a olvidar de esto! Sos lesbiana. Si, así como lees. Te gusta la concha, la empanada, la tijereta o como se diga. Quizás porque así lo quiso el Barba o porque ciertas situaciones forjaron tus gustos definiendo más tus rechazos. Si, te van a gustar chicos, dos nada más. Uno, Kalo, te va a hundir muy profundo. Con 13 años no vas a comer por semanas, no vas a reír y mucho menos salir de tu casa. El otro, Nahuel, a los 14 te va a ''sacar'' de ese pozo, pero tiene algo más preparado para vos. Casi 3 años vas a estar enganchada de él: Nunca nadie te va a boludear y usar tanto. Ah, le vas a pegar, te va a pegar, te vas a desmayar y así varias veces. Pero, ojo, va a ser un gran amigo en ciertos momentos malos que vas a pasar.
             Brenda se va a ir a los 14 años, la Abuela Nona en Junio del 2010, el mismo año que Brenda. En el 2011 se va a ir Lucía, el abuelo de Jazmín y el tío de Jaz se va a suicidar. En el 2012 se va a ir Mía, en el 2013 se va a suicidar Karina y ése velorio te va a marcar a fuego.
             Pero no todo es malo, Leli, ¡arriba! Vas a hacer diferentes bailes: reggaetón, jaz, español, contemporáneo. Vas a ir a muchos teatros, ¡Vas a bailar con Piquín, Ailén!. Vas a conocer a dos minas que te van a ayudar con tus problemas, a estar ahí para vos y vos vas a estar ahí para ellas. Una, con el tiempo, va a dejar de ser tu amiga. La otra y la más importante, Grecia, se va a transformar en tu novia y en la persona que más te apoye y te demuestre su amor que hayas conocido. Te va a querer, cuidar, aconsejar y mandarte a cagar si es necesario. Portate bien, no te hagas cagadas, ella pasó por momentos feos, no le hagas pasar por eso otra vez. Cuidate, cuidala y cuiden eso tan hermoso que tienen. Ella vale la pena, la risa, la gloria y todo lo que se ponga en juego. Ella, por primera vez en muchos años, te va a hacer olvidar del dolor por un rato y te va a hacer verdaderamente feliz. ¿Cómo no se va a merecer lo mejor?
 
           Hoy, con 20 años, te digo todo esto: desde chica te vas formando, esa ''enfermedad'' ya está ahí con vos y va a salir, pero supongo que algún día vamos a saber manejarnos. Querete, mirate al espejo y no ensayes sonrisas, vivilas. Mira tus ojos, secate las lágrimas, respira profundo y salí con la frente en alto: Sos una mina fuerte. No vivas con vergüenza, sacate esos pañuelos de las muñecas, no te avergüences de lo que sos, sos más que un arsenal de cicatrices. Tatuate, salí, viaja, toma mucho, anda a recitales, permitite sentir, permitite llorar cuando sea necesario. Puede que todo esté mal y que todo te cueste el doble y hasta el triple de veces más que a otra persona ''normal'', pero no te rindas por eso, seguí que lo vas a conseguir. El CBC va a ser tu karma y dolor de cabeza, pero no lo dejes, es tu sueño, ¿no? Ayudar a esas personas que, como vos, no tuvieron en dónde volcar sus angustias. Vos no queres que haya más ''Ailén Sánchez'' por ahí.

         Quiero ayudarte ahora, porque así me ayudo a mí misma en no ser todo lo que soy ahora y poder ser más lo que siempre quise ser.

Te lleno de abrazos a pesar de todo, y ojalá algún día juntas podamos decir que ganamos contra todo, que pudimos y vencimos. Lloramos, reímos, sangramos y gritamos, pero ganamos. Ojalá ya no queramos abandonar esta vida, matar al mundo matándonos a nosotras. Ojalá esa herida se cierre para no abrirse más. Ojalá lo hagamos juntas, Ailén. No te quiero perder otra vez. Nunca más.

Gracias, te quiero un poco.
Ailén.

20 de abril de 2015

Yo te culpo.

Hay sentimientos que las palabras no pueden describir. Sé que la frase ''no encuentro palabras para decir que...'' está demasiado trillada y que carece de significado hoy en día. Pero ¿no les pasó nunca? A mí si, muchas veces. Pero con sentimientos tan malos que no sabía cómo expresarlos, con uno bueno, les juro, jamás. Hasta que apareció...
Había escuchado por boca de amigxs, por libros, por películas, incluso por mi propia mente qué era el amor, incluso creí sentirlo varias veces (para darme cuentas, después, de que no habían llegado a tal punto). Había escuchado también, que el amor te hacía bien ¡já! Eso nunca me había pasado, no del todo. Había escuchado tantas cosas, había vivido tantas otras que me hicieron creer y, finalmente, convencerme, de que el amor no era para mí. Que alguien te quiera, que alguien se preocupe, un ''¡buenos días, mi amor!'' a la mañana, un ''Buenas noches, linda'' antes de dormir. Contar con alguien, saber que te quiere y que lo demuestre. No, eso no era para mí. Yo fui y creí que iba a ser siempre la ''putita'' que era cosa de un solo día, de una sola noche. Un cuerpo sin sentimientos ni alguien que merezca la pena cuidar. Yo no me imaginaba de otra forma, no me veía con alguien, dormir abrazada a alguien era una cosa más en mi (larga) lista de imposibles. 

''Hay tantos imposibles, posibles'' dice una canción por ahí. Demasiado positiva para que le de la razón, pero, sólo por esta vez, le doy la derecha a Nonpa.

Ahora dejo de lado el pasado, dejo de lado lo que viví, para hablar de lo que vivimos. 
Es loco pensar que en menos de un año una persona, la cual era tu amiga, venga y tire abajo tantas cosas y tantos esquemas que mantuve desde, mas o menos, tengo memoria. Ella es la mina que llegó, irrumpió en mi vida (Si, así: No la esperaba, creo que ya no buscaba o no esperaba nada de eso que llamaban amor...y apareció de golpe. Si, irrumpir es la palabra perfecta). Irrumpió en mi vida, me abrió la cabeza, me voló el bocho, me derrumbó esquemas que había creado, creído y -sobre todas las cosas- sufrido y me regaló una nueva mirada, una posibilidad, una alternativa de paz y calma a la opción dolorosa que me había resignado a vivir. ''Sos el paisaje más soñado y sacudiste las más sólidas tristezas.''
Fue todo complicado al principio: Ella, mi amiga, era la ex de otra amiga mía. Me comí uno por uno los comentarios que siempre hice ''nunca estaría con la ex de un amigx''...pero esta vez era diferente, había (y hay) algo en ella que me decía que si valía la pena, que lo que perdía, definitivamente, era mucho menos de lo que podía ganar. Creo que fue la mejor decisión que tomé en mucho tiempo. ¿Saben? Cuando encuentran a una persona que los haga reír y olvidar de la mierda del mundo aunque sea por dos minutos, quédense con ella/él. Les puedo asegurar que no se van a arrepentir nunca. 
Varias ''trabas'' o ''complicaciones'' tuvo nuestra relación, desde el principio, pero las pasamos y juntas. Fueron grosas, algunas más, otras menos, pero pasamos momentos difíciles y logramos superarlos. 

No es mi intención contarle a las personas (en realidad, nadie lee este blog ya) cómo fue el principio de nuestra relación. Ambas lo sabemos y lo guardamos y lo compartimos con quien creemos necesario, estoy acá por otra razón. 
Una noche, antes de dormir, te dije muchas cosas que me pasaban y me hacías sentir. Mi intención hoy no es otra más que plasmarlas en una página de Internet para que las leas siempre que quieras, para que las recuerdes y para que sepas que nada ni nadie va a poder sacarte el espacio que tenes en mi vida, mi amor. Algunas frases ya las dije, otras, las voy a poner más abajo, pero todas reflejan el amor que siento, la confianza que te tengo y lo agradecida que estoy de que seas mi novia. 

''¿Sabes cuál es una de las cosas más lindas de nuestra relación? Siento que las dos tiramos para el mismo lado. Obviamente, hay intereses individuales que son necesarios para cada una. Pero tiramos para el mismo lado. Vos me ayudas a mí, yo te ayudo a vos. Así es el trato. Hay sueños y proyectos individuales, sí, pero hay sueños y proyectos que son compartidos y siento que de ambas partes hay interés. ¿Sabes? Nunca me pasó de tener una relación equilibrada. Siento que ninguna da más que la otra. Que ambas damos lo mismo, que no hay injusticia, que no hay egoísmo y que no hay individualismo. Incluso cuando estas enojada me llamas y me das un ratito de tu tiempo para demostrarme que si te intereso. Nadie nunca había hecho algo así por mí.''

Me acuerdo que un día te mandé un mensaje ''Sos lo que siempre esperé pero lo que nunca pensé alcanzar''. Si, puede soñar cursi, pero es que es verdad. Sigo preguntándome qué fue lo que hice para merecer a una mina así al lado mío. Definitivamente algo muy bueno.

''Un abrazo antes de dormir, una llamada para decir que me extrañas, un 'te amo' de la nada o un 'che, ¿nos vemos tal día?'. Somos detalles. Somos momentos y sentimientos. Somos las peleas y somos las risas a la madrugada. Somos los debates sobre psicología y el bailecito de las dos de la mañana con cumbia de fondo. Somos puchos, café y besos. Somos alcohol y noche. Somos abrazos al despertar de una pesadilla, somos gemidos a la madrugada y somos llantos angustiosos a la noche. Podemos ser un sábado con amigos o un domingo de melancolía. Pero somos. Y eso es lo más importante: somos un presente que espero poder decir por muchos años más. Por favor, nunca seamos un 'fuimos', porque yo ya no sería yo, así como me conoces. Sería oscuridad...¿Y vos? SOS esa luz que enciende y que ilumina hasta mis defectos. Dicen que el amor hace bien cuando la otra persona hace que vos también te quieras a vos mismo. Yo te amo a vos (mucho) y amo la persona que soy cuando estoy con vos. Suena a una gran responsabilidad pero en realidad no es tan así. No te esforzas, no haces algo para..., simplemente sos y eso me basta para ser. ''

Y vuelvo al párrafo primero: No sé qué palabras utilizar para describir esto. Es raro, lindo y me llena de una manera que no puedo describir. No hay etiquetas que valgan: somos novias, amigas, compinches. Sólo sé que esto es amor y es puro. Que golpeaste desde casi el principio, muy fuerte en mi vida y que gran parte de mi mejora (anímica y de todo lo demás) se debe a tu ayuda y a tu compañía. Sé que me demostraste, quizás sin saberlo, que una persona no tiene marcado el camino que va a seguir. Fue un volantazo que cambió el rumbo de mi vida y la llevó por un lugar hermoso en el que muy pocas veces se ve una oscuridad tan espesa y sombría como en la que vivía. 

Yo te culpo por derrumbar esquemas y demostrarme que hay gente que está dispuesta a quererme.
Yo te culpo por regalarme sonrisas.
Yo te culpo por ''hacer el amor''
Yo te culpo porque abrazo como el tuyo me demuestran que otros tantos son chamuyo.
Yo te culpo porque en la voz de Serrano siempre creo encontrarte.
Yo te culpo por hacerme conocer y entender que no hay cosa más linda que despertarse y ver a la persona que amas.
Yo te culpo por estas palabras que salen desde los más hondo de mi corazón, y son tuyas. Son para vos.
Yo te culpo por los desvelos hablando y las noches desveladas en las que no había palabras pero nos comunicábamos de otra forma.
Yo te culpo porque me hiciste saber que importo, valgo, que no soy cuerpo nomás y soy un conjunto de sentimientos que merece respeto...y vos me lo das.
Yo te culpo por entenderme
Yo te culpo por la calma que me das día a día.
Yo te culpo por las carcajadas y miradas cómplices.
Yo te culpo por los recitales juntas, por las canciones con significado y por los besos más lindos que me dieron.

''Yo te culpo por el alma que incendiaste con la brisa de caricias que no irritan.''

Hermosa, sos esa persona que quiero cuidar y tener siempre. ''Yo no puedo, ni aunque quiera. Yo no puedo hacerte mal.'' 
Te elegí desde el principio y lo sigo haciendo todos los días. Espero poder devolverte tantas cosas lindas que me das, tanto amor, tantas sonrisas y tanta calma. Espero poder hacerte bien tanto como vos me haces a mi. 

(Que no me falten) tus mañanas caprichosas. (No quiero perderte, ni mucho más).

Te amo ayer, hoy y siempre. Infinitas son las gracias.

Seremos Eternas.
Ailén.

29 de diciembre de 2014

Veinte Catorce

A ver, el 2014 fue raro. Como una montaña rusa de emociones.
Empecé bien, normal. Creo que ni muy arriba ni muy abajo. Sinceramente no tenía muchas expectativas con respecto a este año, venía de un 2013 demasiado duro y entraba al 2014 con miedo de volver a repetir la historia pero con un poco de esperanza de poder cambiar totalmente mi realidad. Empezaba mi segundo año de CBC pero el primer cuatrimestre tampoco lo pude hacer. Decía que estaba todo bien, que podía pero entraba al psiquiatra y lo único que decía era que quería y necesitaba matarme (matarme, no morir. Es muy diferente). Por ende no me levantaba de la cama, no estudiaba, no iba a cursar, no hacía nada. Mi profesora de psicología, Gloria, me pidió hablar conmigo porque había veces que los temas que tocábamos en psicología me hacían mal (cualquier cosa me hacía mal, en realidad). Bueno, la cosa es que no metí una en el primer cuatrimestre.
Mitad de año fue lo peor de todo. Junio/Julio fueron los meses de los que tengo muy pocos recuerdos y los que tengo, son horribles. Seis días empastillándome, no sé cuántas pastillas me tomé en total. Psiquiátricas y comunes. Una mezcla que esperaba que funcionara y poder poner fin a tanto dolor. Es raro, no sé cómo caí tan profundo. Siempre pensé en la muerte como un regalo y que yo, justamente yo, no lo merecía. Merecía -y merezco aún- sufrir todo, sin respiro. Siempre me puse en situaciones límites, en pedir por favor que pare todo pero sé que no merezco un respiro del dolor. Y haber llegado a ese momento en el que durante seis noches intentar con tanta fuerza irme, se ve que realmente toqué fondo.
También, tenía cuatro pilares en mi vida. Mi hermano, Antonela, Grecia y Candela. Para ese entonces, Gre estaba igual que yo, Candela también. Fueron noches de no saber qué pasaba, de temer no volver a hablar con ellas. Ruego que no vuelvan porque no sé si lo soportaría otra vez. Antonela estaba a kilómetros de distancia y encima, las cosas no iban nada bien. Todavía tengo en mi mente el momento en el que recaí. Lo tengo grabado en la mente y siempre para dormir (cuando digo siempre es siempre) me imagino qué hubiese pasado si no fallaba.
Estar internada y que la gente te trate para el orto porque estás ocupando una cama de una persona que se quiere curar, mejorar y está luchando por su vida mientras vos estás ahí, queriendo morir. Estás ocupando un espacio, un estorbo. Pero también había gente que te trataba tan bien, te escuchaba y te daba fuerzas. Es loco pensar cómo alguien que no conoces luche por tu vida más que vos por ella misma.

Después recapacité, no llego a nada destruyéndome. Lo necesito, sí. Aún hoy lo necesito. Pero ¿qué gano? Siempre odié a las personas que se hacen las víctimas de la vida ¿y yo qué papel estaba haciendo? Era hipócrita de mi parte criticar eso y hacer lo mismo. Tenía un sueño, tenía familia, algunxs amigxs y un futuro que dependía solamente de mí si era bueno o no. Tenía que salir y comerme el mundo, volver a ser la que un día había sido. Tenía que levantarme, aunque duela y cueste. Soy fuerte. Lo suficiente como para ganar esto. Aunque esta adicción y esta ‘enfermedad’ no se curen y sea una lucha diaria, tengo que poder. Me acuerdo que me miré al espejo y me dije que me iba a dar una sola oportunidad más. Me puse el disfraz de valiente y salí a tropezar.

Así fue como de tomar de 5 a 7 pastillas diferentes cuatro veces al día (sí, eso necesitaba para estar un poquito estable), pase a, hoy en día, cinco meses después, no tomar ninguna. Me puse en mente que nada ni nadie me iba a volver a tirar abajo, no tengo que tener miedo. Tengo que tener cuidado. Cuidado de mí misma, más que a nadie. Pero aprendí a quererme un poco más.

Empecé a perder peso, a salir a bailar, a conocer gente, me di una nueva oportunidad con una persona nueva, me volví a pintar, a cortarme el pelo, peinarme, vestirme bien. Alejé decididamente todo lo que me hacía mal y me enfoqué en estar bien yo. Juré no guardarme muchas cosas, cuesta, pero de a poco voy a volver a ser yo.
No hay mucho que decir. Dije que el 2014 había sido una montaña rusa. Empecé normal, caí en lo más hondo y después subí hasta lo más alto que pude. Ojalá pueda subir más o, por lo menos, no bajar otra vez.

¡GRACIAS!

Quiero agradecer a las personas que nunca me dejaron sola, más que nada en estos momentos tan duros. A las personas que ya estaban y se quedaron por haberme bancado en todas desde el principio y hasta el final, a las que aparecieron y se quedaron porque me aceptaron como soy, así de rota me conocieron y aún así se quedaron, me aceptaron y me quisieron así. Y a las personas que se fueron también, todo deja alguna enseñanza y todo lo que pasó ayuda a ser quien soy ahora mismo. Gracias por cada momento, abrazo, risa, llanto, bailes, miradas y abrazos porque son las que al fin y al cabo marcan la diferencia.
Deseo que el 2015 traiga más buenos momentos, que siga unida a la gente que tengo al lado, que esas noches de Junio/Julio no se repitan, que haya más recitales para compartir con amigxs, que haya más abrazos reconfortantes y que día a día pueda superarme. Que mis amigxs sean felices, que mi familia esté bien, que mejore todo, que termine el puto cbc de una vez por todas y que llegue el día en el que pueda mirar para atrás y decir firmemente ”Pude”.

¡Por un 2015 mejor! 
I am not afraid to keep on living.


25 de noviembre de 2014

Acerca del amor. Por Bill Kaulitz.

''Así que, acá estoy, sentado en mi cama escribiendo sobre el amor. A mi lado está Pumba, mi Bulldog Ingles -el gran amor de mi vida.
Cuando me preguntaron si quería escribir sobre amor, dí un sí directo, pero ahora estoy pensando "¿Qué mierda sé sobre el amor?
Supongo que quise hacerlo porque desde que tengo memoria, he creído en él. Creí en el amor y nada más que en el amor. La mejor clase de amor, el que te abruma, en el que estás fuera de control y sobre la cima, el amor de tipo "haría cualquier cosa por vos".
¿Por qué creo en él? No sé, no tengo idea. Todo lo que sé es que creo.
Desde que era un pequeño niño sentando en mi cuarto, en la casa de mis padres, en una pequeña villa con 800 almas llamada "Loitsche" en Alemania del este, donde crecí, estaba consumido pensando en las grandes ciudades, cantando, estando en el escenario y encontrando a mi gran amor.
Mi gemelo, Tom, nunca entendió esa parte. A él no le importa una mierda eso.
Mis amigos algunas veces se ríen de mí y casi todos los que conozco, piensan que tengo una idea de cuentos de hadas acerca del amor y ellos siempre me dicen que no es como en las películas -que soy muy romántico y que todo esto es sólo mi fantasía. Ellos dicen "en la vida real, el amor funciona de otra manera".
La gente cree que soy muy ingenuo porque nunca he sido lastimado y en todo lo que pienso es que ellos probablemente han sido muy lastimados. Por eso es que ellos dicen este tipo de cosas. Alguien les ha roto el corazón o tal vez ellos nunca amaron realmente lo suficiente a alguien, y es por eso que no pueden entender a lo que me refiero.
Lo gracioso es que yo soy probablemente quien ha sido el más lastimado, que incluso toda esta gente junta. Corazón roto, destruido, de la peor manera en la que se puedan imaginar. Peor de lo que yo hubiera pensado que me hubiera pasado a mi.
Traicionado, engañado, se aprovecharon de mí. Estoy diciendo esto sin contar la historia completa, por supuesto, pero quiero que la gente sepa que cosas como esta también me pasan a mi -a lo que parecemos estar "cubiertos en oro".
Aunque todavía estoy tratando de sanarme, siento que todavía creo- lo que es bueno. Todavía creo en la magia, en el gran amor de mi vida. ¿Me irá a pasar a mí? No sé. Yo creí que ya lo había encontrado una vez pero tal vez no... pero sigo esperando porque la esperanza es lo que nos mantiene a todos andando y verdaderamente creo todos estamos aquí por el amor. Por ninguna razón más que por el amor.
A la gente le gusta categorizar y ponerle etiqueta a todo. Eso es menos peligroso: se sienten más seguro.
Especialmente en la industria en la que estoy yo. Siento como si a la gente la volviera loca el hecho de no saber si hay una mujer o un hombre en mi cama. Ese es el porqué siempre estuve recibiendo la "pregunta gay", desde que cumplí los 13, cuando comente a dar entrevistas. Siempre me pregunté... ¿Por qué eso siquiera importa? Creí que estaba acá sólo para cantar y hacer shows para la gente.
Nunca creí obtener ninguna respuesta a nada de esto y me divierte que ellos hacen de esto la gran cosa. En mi mundo, no es todo "blanco y negro" y creo que la pregunta correcta sería: ¿Por qué nos preguntamos esto? ¿Por qué nos importa? ¿Por qué necesitamos etiquetar? ¿No podemos simplemente vivir?
Nadie sabe qué pasará en el próximo minuto, en el próximo segundo. ¿Quién sabe hacía donde me dirijo? Tal vez, estoy a punto de conocer a alguien que cambie mi vida para siempre y, si esto pasara, ¿realmente importa el genero?
Lo que sé es que el amor es una cosa hermosa que no podemos controlar. No tenemos poder sobre el amor.
No sabemos de dónde viene y nunca sabremos en dónde nos golpeará y eso es lo que lo hace bello.
Así que, supongo que esperaré y veré.... Espero encontrar la magia, el tipo que curé lo que me han roto y me dé alas.
Mi único consejo es: Ama a quien quieras amar y ama a quien te ama. La vida es muy corta.
Pero, reitero, ¿Qué mierda sabre yo?

Entrevista original aqui

16 de noviembre de 2014

13. Noviembre. 2014. Planetario.

No sé por dónde empezar. Si por el lado de que no dormí ni una hora porque no podía con mi ansiedad, o por el lado de que pasé la tarde más linda de mi vida y, para coronarlo, la noche más perfecta que podría haber pedido. Fue ver a Ivan de Pineda salir, hablar, presentarlos. Mirar a la chica de al lado y ver que estaba a punto de llorar, como yo. Fue ver que ellos salían al escenario y se ponían cada uno en su lugar. No caía, no sabía si era otro de mis sueños, de mis imaginaciones o era de verdad. Cuántas veces me habré imaginado ver a Tom tocar su guitarra mordiéndose el labio como lo hace, a Georg tocar el bajo y que mire de reojo al público y sonría, de ver a Gustav, un poco escondido, pero verlo poner toda su energía (poderoso el chiquitín). Cuántas veces habré soñado e imaginado ver a Bill sonreír de esa manera, de escucharlo decir ''¡Hola Argentina!'' Son incontables. En ocho años siempre fue mi sueño, siempre fue saber que daba lo que sea por ver un show de ellos, de mis héroes. Fue gritar con Love who loves you back, pistolear con Girl Got a Gun (y cagarme de risa cuando Bill se cayó. Quién te manda a ponerte esas plataformas, querido). Fue sorprenderme cuando escuché Louder than Love...y fue que se me ponga la piel de gallina, que una sonrisa se me dibujara en la boca y que no pueda parar de llorar cuando empezaron los primeros acordes de Monsoon...el primer tema que escuché de ellos. Allá por el 2006, 2007 y que me acuerdo patente el momento en que lo escuché porque realmente fue un antes y un después para mí. Fue disfrutar hasta el cansancio de un recital que esperé casi la mitad de mi vida, fue que no me importara estar pegada a la vaya, toda moretoneada y con calambres por estar parada desde las 10 de la mañana. No me importó nada porque los vi y eso es lo que más importa. Fue que terminara el show y ver a lxs chicxs llorando, abrazándose con gente desconocida pero que sabías que te entendía como ninguna otra en la vida. Era llorar porque era verdad, estaban acá, ESTÁN acá. Llorar porque los viste, porque los escuchaste, cantante sus temas (esos que siempre cantabas encerradx en tu habitación), Era llorar porque pasó tan rápido, porque la espera de ocho años valió la pena por esos putos 20 minutos. Era llorar porque, suena exagerado o no, para mí, el 13 de Noviembre del 2014 siempre va a ser una fecha que me va a recordar que cumplí uno de mis sueños. Gracias, Tokio Hotel. No sé, no tengo palabras, solamente sigo llorando mientras escribo esto porque no sé expresar tanta alegría contenida en un solo cuerpo. Gracias, verlos sonreír tan lindo a los cuatro me hizo una de las personas más felices del mundo. Los amo, Kings.

Cumplir un sueño, ése día y ésa noche.





Tokio Hotel en Argentina, sí...fue real.

4 de agosto de 2014

¿Cómo hago para seguir adelante?

Herida.
Perdida.
Sola.
Rota.
Dolida.
Traicionada.
Triste.
Cansada.
Deprimida.
Ansiosa.
Lastimada.
Aburrida.
¿Rendida?

5 de febrero de 2014

Tu sonrisa

"Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta es la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo te diría “Te quiero” y no asumiría tontamente que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero y que jamás te olvidaré"


31 de julio de 2013

Starting a new Chapter

Hola, volví y ojalá sea para quedarme.
Es raro volver a mi Blog, a mi casa y pensar -o intentar- tan diferente, con una actitud diferente frente al problema que estoy pasando. Ya lo conté una y mil veces, hasta el hartazgo, lo saben de memoria personas que no conozco sólo por leerlo en mi Blog pero ahora quiero molestarlos una última vez...pero desde otro punto de vista.
Es loco como pasa el tiempo y como ya pasaron 7 meses del año y yo sigo estancada, en la nada. Por eso algo en mí dijo ¡BASTA! Algo en mí pedía liberarse y salir, algo en mi decía que era tiempo de ser un poco egoísta y pensar en mí bienestar.
Como lo dice el título, estoy empezando un nuevo capítulo, con otro nombre, con otro color, con otro punto de vista. Distinto. Con cambios, pueden que sean favorables o no, pero son cambios y el deseo de cambiar lo tengo casi intacto. Cambié mi url, cambié mi forma de vestir, empecé a escuchar música más movida (un poco nomás, no me pidan un cheboli en mi celular porque no llego a tanto, eh) Pero lo más importante de todo es que la imagen que estoy viendo en el espejo tiene algo que antes no tenía: una sonrisa.
Y sí, ahora cuando escribo esto estoy llorando, no sé si de tristeza o de alegría. De tristeza por mi pasado y por el miedo a decaer como ahora, de estar tan alto y golpearme tan fuerte contra el suelo. Pero de alegría...sí, creo que es de alegría, porque yo hoy me siento y veo mis brazos, todos con cicatrices viejas pero los veo limpios, no veo sangre, no veo vendas, no veo rojo. Sé que las voy a ver el resto de mi vida y que las voy a leer todos los días, pero ¡qué me importa! Voy a tener vida para leerlas y lo importante es que llegue a vivir todo lo que quiero vivir y no sufrir la vida.
Ahora cuando me veo los brazos, las piernas, la panza...veo progreso. Sí, yo soy esa que tiene marcas de por vida, pero todos tenemos historias, todos tenemos cicatrices. Algunos visibles, otros no. A mí me tocó esto y tengo que tener la fuerza de voluntad para poder perdonarme y seguir adelante. Seguir remándola como hasta ahora.
No sé si volveré a caer, ojalá que no. No sé si volveré a hacerlo, un hábito de siete años no se saca de un día para el otro pero si algo de esto pasa estoy dispuesta a seguir intentando. No me quiero rendir, no quiero aflojarla ahora. No quiero dejarme ganar por Worthless. La quiero mucho, es mía, es mi otra yo, no me la saquen, pero no me dejen perderla. Sé que voy a vivir con un pasado bastante oscuro, pero prefiero tener un futuro con mí pasado a que más pasado que futuro.

Y la sal en mis heridas ya no arde como solía hacerlo, no es que no sienta el dolor es que ya no tengo miedo de que me duela. Y la sangre en mis venas está bombeando como jamás lo hizo y ésa es la esperanza que tengo, lo único que sé que me mantiene viva...¡Es sólo una chispa pero es suficiente para seguir adelante!


10 de junio de 2013

Confia.


Es posible que ya no te fijes en los cuentos que te cuenta, el mundo no hace más que respirar. Es posible que tus ojos ya no emitan esa luz que enceguecía hace algún tiempo atrás. Ya se fueron todos de la casa y la mañana envuelve todo, todo en un profundo azul. La verdad se enciende sola, es una flor en el silencio
que quema de luz la habitación.Yo quisiera hablar pero lo que doy es un hombre viendo el norte solo y loco hacia el sur. Tengo que confiar, saber esperar. Tengo que respirar, es un panic attack. Y sacarme de una vez esta cruz.
La vida son los círculos, los círculos dan vuelta y los círculos se van. Cuando yo creí que estaba todo bien, en realidad estaba haciendo todo exactamente mal. No es tan grave en verdad, las cosas van moviéndose y se mueven a la larga porque sí. Y si hoy ese perfume es el de la soledad: Si no confías no vas a ser feliz. Y me haces hablar.
A veces es mejor quedarse quieto con el trago en la mano en un rincón. Ya nos veremos en algún lugar, en alguna fiesta, en cualquier ciudad, cuando me hables con el corazón. Es tu vida, no se puede tocar, es una caja preciosa, no se puede tocar. Tendrías que saber quien soy. 
Confía, nena, confía. Soy todo lo que quieras, también tu suplicio y tu luz. A vos te gusta la mañana, a mí la luna re borracha, bancatela, va a ser siempre así. No te vendría mal saber que yo no quiero hacerte daño y ya dejar de sufrir. ¿Y si me buscas?
Vos sos tan incierta, yo también y nadie sabe nada y quién a quién vino a buscar. Tell me, my heart, decímelo, contámelo, probame que lo hiciste mal, es una posibilidad. Y todo lo que no contás es todo lo que alguna vez con toda mi alma voy a confiar.
Lo que pasó fue para bien, no lo trates de entender. Sabés que ya no hay vuelta atrás, tuvimos la oportunidad. Y si algo aprendimos en el mundo es que el mejor momento aún no vino, está por llegar.
Confía.

25 de mayo de 2013

No soy la mejor opción.

Worthless: Boluda, yo quiero enamorarme, necesito eso. Prefiero mil veces sufrir por un pibe y pasarla mal que esto que estoy pasando. Y es más, por otra cosa también me quiero enamorar, tengo mucho más miedo de seguir sufriendo por Él que por otra persona. Porque quieras o no, siempre hay momentos en que como que la herida se vuelve a abrir y vuelve a sangrar como antes y no está bueno. Quiero otra persona, alguien nuevo. Prefiero eso a esto, pero mil veces...te juro.
She: La verdad tus pensamientos no los entiendo, no sé por qué elegís sufrir por un nuevo amor. O sea entiendo que preferís eso antes que lo que estás pasando ahora...pero no te parece que es un sufrimiento doble?
Worthless: Lo que pasa es que muchas cosas en mi vida se basan en el dolor. Como te dije, creo que el amor sin sufrimiento no es amor, y el sufrimiento es lo que me hace sentir viva, siempre fui así. Es como que, en mi mundo, la vida se siente a través del dolor. Mientras más dolor, más viva me siento. Y siento que sufrir por amor es mucho más noble, es más útil...más...tierno. Mirá, yo te puedo decir que ahora estoy sufriendo por algo que tengo adentro, por mí misma, sufro por mis propios pensamientos. Éso no lo puedo cambiar y no voy a poder hacerlo nunca, viviré siempre con eso y no hay nada de positivo en todo esto. Nada. En cambio, si es por amor hay algo positivo: amás. Sí, es re mierda después todo lo que viene, pero yo, personalmente, con el simple hecho de amar me siento útil. Ahora no, soy un vegetal que esta encerrada en sí misma y que, a pesar que quiere, no puede ver más allá de eso. En cambio si quisiera a alguien me sentiría útil porque siento que sirvo para algo, para cuidar a alguien o para serle de sostén. Yo soy una mina que cuando quiere entrega todo y le importa un huevo si recibe o no, yo moriría por la otra persona sin pensarlo ni un segundo, no me importa nada. Y sí, es extremista y hasta dañino mi pensamiento, pero siento que el amor es eso y que no importa si no recibo de ESA persona lo que quiero, lo que se da algún día tiene que volver y muchas veces siento que quizás en algún momento aparezca una persona que me quiera como yo quise antes (después me doy cuenta de que soy un ser despreciable que es obvio que nadie se va a fijar en mí y todo eso asco que soy). ¿Se entiende? Yo la pasé horrible con Él, no te lo puedo explicar, no exagero cuando digo que pasé noches sin dormir porque me la pasaba llorando: POSTA. Y por eso tengo tanto miedo de volver a sufrir así pero por él, volver a lo mismo que antes con la misma persona, no quiero. Con otra sí, no tengo miedo. O sea, si veo que me estoy enganchando posta seguramente un poco de miedo voy a tener por todo lo que pasó, pero creo que lo preferiría. Prefiero pasar noches sin dormir llorando por un pibe, por otra persona ajena a mí, a que llorar todas las noches porque necesito dejar de ser yo y nunca voy a poder. Lo prefiero mil y una veces.
She: Digamos que eso de que vivís con el dolor eso es algo que me decís siempre, pero que quizás por mi manera de pensar no lo logro entender. Con respecto a encontrar a esa persona, creo que esa forma que llamas amar es mas que nada una enfermedad, vos podes dar a cambio todo si esa persona también lo hace, porque entonces solo se estaría burlando de vos.... pero en conclusión es como que es muy loco tu pensamiento mientras mas dolor mas vivís Yo te juro que si puedo evitar el dolor lo hago no me importa nada... pero igual no es algo razonable lo que me decís, es dañino y enfermizo. Capas que no me de la razón porque para vos eso es vivir pero sólo te haces más mierda.
Worthless: Nunca fui tan específica, lo expliqué muy bien: Mientras más sufro más vivo. Yo en un momento me cortaba para sentirme viva, me quemaba para sentirme más viva. Es como que la vida rutinaria te va haciendo sentir lo mismo siempre, y sentir dolor es como que te revive A MÍ. Sí, es loco quizás, pero es así. Yo cuando me engancho doy todo de mí, si la otra persona no lo sabe apreciar: bueno será un forro en algún momento, después será la persona que me hace sufrir y después será pasado, cuestión de tiempo. Aprendí que los amores son eternos pero no porque duren físicamente para siempre, sino porque así los sentís en ese momento, porque al yo dar todo de mí siento que no hay un mañana, es hoy, ahora y te doy lo mejor de mí. Basureame, decime de todo, total me lo merezco, soy eso. Y te voy a entender si no me elegís a mí entre tantas, al fin y al cabo yo tampoco me elegiría si pudiera.

23 de mayo de 2013

Hoy me tocó extrañarme.

Nunca quise volver al pasado pero hoy hago una excepción. Sería lindo volver a vivir ciertos momentos de libertad en los que no sabía que iban a venir estos tiempos que estoy pasando. Quiero volver atrás, a ese tiempo en el que todo estaba bien -o mejor que ahora- y en los que uno no era totalmente consciente de si era feliz o no, pero que tampoco le importaba saberlo: Era el momento el que importaba, nada más.
Extraño eso que tuve alguna vez. Esa frescura que me caracterizaba, la sonrisa de oreja a oreja y las ganas de salir y hacer cosas. Era una chica con muchas aspiraciones y sueños que creía que podían hacerse realidad.
Extraño ese corto momento de mi vida en el que se me hacía fácil relacionarme con las personas. Extraño esas ganas de bailar y cantar que tenía todos los días, esa mentalidad activa que solamente quería hacer cosas todo el tiempo, que no podía estar quieta ni un solo momento. Extraño esos momentos en los que cuando me iba a dormir con ganas de levantarme al otro día y en los que me dormía planificando mi próximo día. Extraño mirarme al espejo para pintarme y lavarme la cara. 
Extraño no tener miedo, no estar triste, no sentirme mal y sola. Extraño esos momentos en que la angustia no era esa amiga incondicional. Extraño esos días en los que la depresión no lo oscurecía todo y en los que no tenía miedo de ir a un lugar por temor a un ataque de pánico. Extraño los días en que la soledad sólo era un nombre propio.

Ahora todo es tan diferente...Yo ya no soy la que era. Ya no soy aquella niña inocente que jugaba a que la secuestraban y la que con 4 años se vendaba los brazos porque jugaba a que se había querido suicidar. En ese momento eran sólo juegos inocentes de chicos...ahora son un estigma. 
Ahora las risas se transformaron en llanto, en gritos de dolor, en angustias. Mi sonrisa desapareció junto con los recuerdos lindos que alguna vez tuve y mis ganas de vivir son casi nulas. Ya no soy alguien que crea que tiene un gran futuro por delante, sino alguien que tuvo un gran pasado y se le está haciendo muy difícil seguir cargándolo. 
Ahora necesito esa paz de estar sola, ahora me quedo callada mirando pasar la vida frente a mis ojos y no hago nada para frenarla y subirme. Ya no bailo con la alegría con la que lo hacía antes...no, ya ni siquiera bailo, no tengo ganas. Ahora no me puedo levantar de la cama, presa de mi mente auto-destructiva y de mis pensamientos oscuros. Ahora puedo pasar horas sentada, mirando al horizonte, fumando y pensando. Quizás llorando a mares, quizás sólo sufriendo en silencio e invisiblemente. Ahora soy una chica que no cree en eso que todos los sueños se hacen realidad, soy pesimista y padezco una personalidad triste. La sufro.
Y ahora...ahora tengo miedo de vivir conmigo misma, de tener que convivir con esta cárcel y esclavitud el resto de mi vida. Me niego, no quiero. No puedo más. Ahora soy una chica amarga, triste, que se siente mal consigo misma, insegura, que se odia como nunca nadie en el mundo la va a poder odiar. Soy una chica que lleva la soledad en la piel. Ahora mi rutina son las lágrimas, la angustia y la desolación. Ahora mis días son negros, cubiertos de ansiedad y depresión por todos lados...ahora la soledad es mucho más que un nombre, es un karma.
Ahora ya no soy esa nena que jugaba a vendarse los brazos sólo por diversión...ahora soy una chica de 18 años que debe vendarse los brazos para no infectarse, para esconder las marcas que le dejó la vida. Ahora soy una chica de 18 años que va a vivir la vida con el peso de saber que esas marcas que tiene en sus brazos, en su panza y en sus piernas son consecuencias de eso que tiene adentro suyo. 
Ahora me doy cuenta que día a día, noche a noche, cuando las mire, voy a saber que perdí millones de veces contra mí misma y ellas son la prueba fehaciente de que mi pasado es real...y mi futuro la libertad.



9 de mayo de 2013

One friend can save a life.

Ya me había olvidado cómo era escribir una carta a un mejor amigo, quizás porque nunca tuve uno varón o porque hace tanto tiempo que no tengo una mejor amiga que ya perdí la costumbre de sentarme a escribir con tanto amor, cariño y admiración como se merece esa persona que jamás te dejó sola.
Creo que acá nunca te dediqué nada, así que estoy inaugurando el espacio "Best Friend" del Blog.
No quiero ni puedo empezar con el típico "Ay, nene ¿qué decirte que ya no sepas?" porque me da a cliché y demasiado gastado y usado como para describir de verdad lo que significas para mí. Tiene que ser algo único, algo especial y que describa esta amistad a la perfección.
No sé exactamente el momento en el que sentí que vos eras esa persona que iba a estar siempre, Quizás porque me escuchabas cuando necesitaba hablar con alguien y, literalmente, nadie más estaba. Quizás porque me sacabas una sonrisa sin saberlo o quizás por un millón de actitudes más que no las tengo en la mente ahora, pero sé de su existencia. Creo que va más allá de eso, va más allá de estar o no para una persona. Es una cuestión de conexión, es un "lazo de plata", como escuché por ahí, "La única certeza es que cuando encontramos el lazo de plata que lleva al corazón del otro, es para siempre." No habla de un para siempre físico, porque las distancias van y vienen y la vida misma, el destino, se encarga de alejar a las personas...habla del para siempre emocional. No sé qué pensarás vos, pero para mí esta amistad es eterna, es para siempre, ¿por qué? porque todo vive en la memoria, porque todo, aunque no esté presente, mientras uno lo recuerde va a seguir vivo. Y esto va a seguir vivo a pesar de todo.
Yo me siento, escribo esto y me pongo a pensar el tiempo que pasó desde que hablamos por primera vez (sí, cuando me tiraste al tacho de basura, ¿te acordás? Gracias, una experiencia inolvidable, te juro) ¿cuánto tiempo pasó? ¿un año y medio? Masomenos. O me acuerdo del cumple de Lau, donde pudimos hablar mejor y que vos, como siempre, estabas tratando de levantarte a mis amigas. Siempre tan gato, vos. Bueno, no importa el contexto, no importa dónde. Importa el cuándo. Es increíble que en un año y medio hayan pasado tantas cosas. Hay personas que dirán que un año es poco para considerar a alguien un mejor amigo, que incluso es poco para conocer a alguien. Pero al carajo esas personas ¿acaso importa el tiempo? No. Lo que importa es cómo usaste ese tiempo. Hay parejas que duran 6 meses y se recuerdan y dejan marcas para toda la vida...y hay otras que duran años y son mejor no recordarlas. No importa el tiempo, sino el contenido. Acá pasa lo mismo, salvando las distancias de parejas, obviamente.
En este año que pasó fuiste vos el que estuviste escuchándome, bancándome y dándome fuerzas cuando nadie más estaba. Vos sabés que yo siempre me sentí sola y me voy a morir con ese sentimiento de soledad; pero en ése momento sí, ahí estaba sola: completamente sola. Ah, no. No tan sola, cierto: Te tenía a vos. Me sostuviste y me brindaste una mano, un apoyo y un hombro en el cual podía confiar. Nicolás, me hiciste sentir que, por una vez en mi vida, era parte de algo. Quizás no entiendas la importancia que tiene para mí ese sentimiento, pero para una persona como yo, que nunca pudo sentirse cómoda en un ambiente, ésa sensación es impagable.
¿Sabés qué otra cosa influyó para que hoy seas mi mejor amigo? El hecho de haberte mostrado como sos. Sí, vos sos ese pibe que jode todo el día, que grita, salta, baila y jode a todos a más no poder. Sos la típica persona que le gusta sacar sonrisas y que no soporta ver a alguien mal, triste. Pero justamente eso no fue lo importante, sino tu verdadero vos. Sé todas lágrimas y tristezas que hay detrás de esa sonrisa que llevás siempre, sé el dolor que tenés y la melancolía que reina en algunos de tus días. Sé de tu sentimiento de soledad y de que quizás a veces te sentís tan vacío que el dolor en el pecho es insoportable. Sé de la persona detrás del personaje. Y éso es lo que contó. Sos muy parecido a mí en ese sentido: mostramos algo que no somos (ó no somos del todo). Nos gusta ver a la gente que queremos bien y hacemos lo imposible para que así sea.
Así como tenemos muchas similitudes, pf, tenemos millones de diferencias. Pero juntamente son esas diferencias son las que ayudan a mantener viva esta amistad.
Hoy, vos sabés, no fue uno de los mejores días de mí vida. Creo que estoy en condiciones de decir que el peor. Sentí lo peor que una persona puede sentir, a mí parecer. Hoy sentí la muerte de cerca, hoy la pude tocar y sentir, decirme en mis oídos que la siga, que vaya con ella. La sentí tan seductora y tentadora que se me hacía imposible no seguirla, no escucharla. Me endulzaba los oídos, los sentidos, la mente. En mi mente me moría, mi cuerpo seguía a mi mente, pero en realidad no pasaba nada. Eran mis delirios y yo, mis ataques y yo. Pero la sentí de cerca, le toqué la mano y pude ver lo oscuro que está ahí adentro, la angustia que hay ahí adentro. Lo admito, no hay mucha diferencia con lo que estoy viviendo ahora: Oscuridad, angustia, tristeza, soledad, dolor...casi lo mismo. Sólo hay diferencia que es fundamental y que es la única que me hace sentir que vale seguir: La promesa de algo mejor. "Vendrán tiempos mejores, corazón." Hoy después de sentir eso, las emociones eran tantas pero había una que sobresalía: Necesitaba darle las gracias a esas personas que estuvieron conmigo. Y vos sos una de ellas. Vos sos parte de esa "promesa de algo mejor".
Unas entradas más atrás puse algo así como "Estoy dispuesta a mirar lo que yace en el fondo o en el camino hacia el fondo del precipicio, pero necesito una mano que me sostenga sólo por si me resbalo." Yo ya me resbalé, pero vos sos esa mano que me esta sosteniendo, sos uno de los poco nexos que tengo con el mundo real, con la vida. Y éso...eso es impagable, es Divino y glorioso.
Como dije al principio, la vida y el destino tiende a alejar a las personas, es casi inevitable. Y por eso hoy te pido que pase lo que pase, por decisiones, por accidentes, por el destino mismo y el paso del tiempo, pasa algo, nos alejamos, nos dejamos de ver, o nos dejamos de hablar...no me olvides. Yo esté donde esté voy a hacer mismo y te voy a recordar como ese mejor amigo, como el hermano mayor que nunca tuve y que vos me diste la posibilidad de tener. Esté donde esté te voy a estar deseando lo mejor y te voy a estar esperando, porque aquella promesa que te hice, aunque parecía al viento no lo fue: "Voy a estar siempre que me necesites." Y así va a ser. Siempre que necesites algo ahí voy a estar para vos, cuidándote y tratando de que no caigas y si caés, ahí voy a estar para levantarte. Aunque las distancias sean muchas, aunque nos separe el cielo -o el infierno- y la tierra, te voy a estar escuchando y cumpliendo mi promesa. Somos infinitos y eternos, no te olvides.
Gracias, no hay más por decir. Gracias por todo, absolutamente todo. No hay ninguna explicación, ni palabra que me salga ahora más que: Eternamente Gracias. Intento decir algo más y no puedo: Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias y muchas más gracias.
Te amo con la vida entera y mucho más, desde el principio y hasta el final ¿me escuchaste? Para siempre.


"Se que hay muchas personas que dicen que estas cosas no pasan, pero ahora yo sé que todo esto algún día serán historias. Pero en este mismo momento estamos vivos, y en este momento juro que somos infinitos." 



9 de abril de 2013

La peor versión de mí

"No creo que otra persona entienda el deseo de morir tan acabadamente como lo entiendo yo o como lo entienden los suicidas. No sé si hay alguna sensación peor: sentirse mal por estar tan sano, querer morir, desaparecer de manera fulminante. Y luego ver a tus viejos haciendo la cena, o a tu hermano jugando tan inocentemente al play station; todo mientras vos silenciosamente planeas tu muerte, exquisita, necesaria, inminente, inexorable.
Y llorar hasta el desmayo o el interminable dolor de cabeza que parece encarnársele a uno en lo más profundo de los sesos. Tener tanto odio por uno mismo, tanto que nos parece irreales e inentendibles todos aquellos años de convivencia con nuestras mentes perturbadas, tantos años de soportarse a uno mismo. Y luego llegan los reproches: ¿por qué no me di cuenta antes de que me odio? ¿por qué no me eliminé tiempo atrás?
Lo pensé varias veces, intentás encontrar algo por qué vivir, por qué quedarte, pero las razones son tan frágiles como la convertibilidad, y son menos convincentes que Fidel Castro izando la bandera de los Estados Unidos. Querés morirte y tenés millones de razones por las cuales hacerlo. Y sin embargo, todavía rogás por una sola razón para quedarte. Un razón te salvaría, sólo una sería suficiente. Y no la encontrás, no porque no sepas buscar, sino porque simplemente no hay. No existe el motivo por el cual debieras quedarte en este mundo.
¿Por tu familia? ¿Quedarte por tu familia? Que los suicidas somos egoístas es la gansada con menos sustento  que escuché en mi vida. Empecemos a sacar un poco de lógica de todo esto: uno no quiere vivir porque sufre, porque está triste. Entonces algún ser muy inteligente (seguramente amigo  o familiar) te dirá que todo el mundo te quiere, que todos te aprecian, que no podés hacerle eso a tu familia.
Entonces llámenme egoísta, pero no pienso soportar este dolor. La gente es tan moralista, tan hipócrita. No entienden lo que se siente, no lo pueden entender porque la depresión, la anorexia, la bulimia, llevan a la persona al extremo. Te tortura, te viola, te deshace adentro. Tus tripas, tu estómago, tu garganta, tu pecho, tu sexo. Todo le pertenece a tu enfermedad : necesitás morirte porque sabés que no tenés nada más que hacer en este mundo. Que te duele demasiado estar vivo; y que aunque seas una excelente alumna, una hija adorable y una amiga incondicional, no tenés fuerzas para seguir jugando esos papeles.
Te das cuenta de que te pasaste la vida actuando, pensando que si te desfrazabas con diferentes personalidades ibas a poder por fin tapar tu verdadero ser: el que quiere morir porque no puede elegir otra cosa. Pero, por favor, díganme si estoy errada. ¿Si ustedes estuvieran muriéndose de dolor por alguna razón, no les gustaría acabar con ello? ¿O prefieren morirse de sufrimiento lentamente y caer en una inevitable agonía a fin de no molestar a terceros? Además, déjenme decirles que cuando hay dolor, los demás dejan de existir. No se piensa en nadie más, no se piensa siquiera en uno mismo: porque  dejás de existir como persona, pasás a ser simplemente un vegetal con ganas de suicidarse. No más que eso. Tu fin último es planear un suicidio con clase, con estilo, para al menos no dejar todo ensangrentado. Los otros no existen: son la muerte, las pastillas, la soga, el balcón, la bañera, el secador de pelo, el maldito tren, lo que fuera. Sos vos y tu muerte, más próxima que nunca. Y esta vez claramente inevitable.

Odio irracional a uno mismo, soledad intensa y mortal desasosiego.

Tenía que expresar mi odio hacia mí misma y encontré un método muy eficaz y dañino: cortarme. Al principio utilizaba cualquier cosa filosa que encontrase pero más tarde me hice especialista en filos y navajas. Después de una crisis de llanto o en el medio de ella, cuando sentía que no iba a parar, me llevaba un cuchillo al baño o a la cama y me cortaba primero despacio hasta que me acostumbrara al dolor y después lascivamente hasta que la sangre fluía libre sin nada que la parase. No lo hacía para quitarme la vida, sólo quería deshacerme del sentimiento que me agobiaba en el momento: aquello podía ser angustia, tristeza, melancolía, odio desmedido por alguien o por mí, por estar respirando. Una vez que veía caer la sangre, respiraba profundo, aliviada, y me ataba los brazos con papel higiénico que pronto mutaba a color carmín.
La gente me da miedo: sé que no van a entender. Nadie va a entender jamás lo que pasó. Ojala tuviese videos, ojalá pudiese entregar a cada persona que entra en mi vida un disco con mis datos. Ojalá así nadie se decepcionaría, así nadie crearía demasiadas expectativas conmigo. No, no soy brillante ni la mejor, no soy la más coherente tampoco. Soy poco, y de lo poco que soy, poco entiendo.
Me he dejado pisar, basurear, usar. He dejado que hicieran lo que quisieron con mi cuerpo, con mi mente, con mis deseos. De muchas cosas jamás me recuperaré, otras tantas las olvidaré con el tiempo. Cada una de ellas me ha dejado una marca. Él me pide que use cicatrizante para sacarme las huellas en los brazos: yo quiero que esas marcas queden. Las ciento un marcas de mis brazos, los miles de dolores que me trajeron sangre no voy a olvidarlos. No quiero que las marcas se vayan. Se irán con el tiempo, con la posibilidad del olvido, con el aprendizaje. 
Quiero dejar de ser la mujer que tuvo un pasado oscuro, quiero ser la del futuro prometedor, la que sonría sin tener que esforzarse. Quiero dejar de ser inconstante y absurda y quiero por fin tomar una decisión que dure más de cinco minutos. Quiero ser fuerte. Antes no quería nada. Era la negación en persona (¿era?), la nada misma: nada de comida, nada de deseos, nada de nada. Sólo la acuciante necesidad de dejar de existir.
Cuando volvemos al pasado, cuando sobrevolamos las angustias, es importante seguir conectados con la realidad. Yo no estoy sólo rememorando mis penas: estoy penetrándolas con fuerza (o ellas a mi, en todo caso), inspeccionando cada una, revisando los ecos archivados, escuchándolos una vez más.
Estoy dispuesta a mirar lo que yace en el fondo o en el camino hacia el fondo del precipicio, pero necesito una mano que me sostenga sólo por si me resbalo. Quiero que lo entiendas, o quizás sea menos prepotente: me gustaría que lo entendieras.
Debo ser fuerte, afrontar lo que me toque, ser artífice de mi destino e intentar por lo menos que quienes sufrieron conmigo no vuelvan a saber de mi dolor.

Ahora tengo un deseo distinto, rondándome la cabeza, y el eterno eco esta vez dice: "Ailén, ya no repitas".

Ojalá tuviera las fuerzas para no repetir...

28 de marzo de 2013

¿Podés matar al monstruo que hay dentro de mí? Por favor.

Un pensamiento, con un solo pensamiento basta para poner en juego todo el esfuerzo de años.
Su estabilidad es estar constantemente inestable. Su lucha se dicta todos los días, pero la guerra está a la noche, y hay que tener el pulso de acero para ganarla. Su primer pensamiento es no haber pensado. Su primer respiración del día es una más en su cuenta regresiva.
Describir un día de su vida nunca se le hizo fácil, pero ahora está haciendo el intento. Teme por el qué dirán, por ser juzgada, por volver a ser maltratada y por, sobre todas las cosas, volver a ser dejada aparte, fuera de todo ser querido. Teme quedarse sola, aunque para ella el sentimiento de soledad nunca supo abandonarla.
Piensa si quizás el abandono de la soledad sería el adiós más doloroso, puesto que fue ella la que nunca la dejó sola...que ironía. Piensa, toma un trago de aire y se brinda a escribir lo que para ella fue la puerta de entrada al peor infierno que haya conocido.
Los monstruos están en todos lados, están ahí afuera, según algunos. Les tememos, mataríamos a los monstruos por alguien que amamos, mataríamos los monstruos por nosotros mismos. Pero no. Los verdaderos monstruos están dentro de uno. Algunos salen de vez en cuando, a otros no les importa nada. Salen, atacan, destruyen, silencian y enloquecen a quienes los tienen.
Los monstruos la manipulaban, la enloquecían y la hacían besar la lona más de una vez al día. Hace años que aprovechan de su fragilidad  hace años que aparecieron y, según parece, planean ser permanentes. Los monstruos la insultan, la basurean, le escupen, la entristecen, la contaminan...la destruyen. La matan.
Piensen en la persona, la cosa, la situación a la que más le temen. Piensen vivirla. Si le tienen miedo a un ascensor, imagínense en un ascensor atascado. Si le temen a los perros, imagínense en una jaula llena de perros mirándolos. Si le temen al abandono, imagínense a la persona que más aman dejándolos a la deriva, para siempre. Imagínense el dolor, las reacciones que tendrían, cómo una gota de sudor cae por su frente y los temblores no paran. Imagínense querer hacerle frente al miedo, pero que él, con sus ojos clavos en los tuyos y su mirada fría y dura como el hielo, los paralice, los someta a su absoluta voluntad. Imagínese ser marionetas de ése miedo, hacer lo que él diga, cuándo diga y cómo diga. No importa en verdad lo que sea, están dominados, están asustados y su menta ya no es su mente, ahora le pertenece a él: Al Miedo.
Así se siente ella todos los días, con una sola diferencia. Ése miedo tan temido no tiene la cara de un perro, de un ascensor o de un abandono. Tiene su propia cara, sus propios ojos, su boca, su risa, sus manos, su cuerpo. Es ella. Es espantosamente horrible.
Ella se siente sometida a sus pensamientos. Ella le tiene miedo a su ser, a sus pensamientos. Ella se mira al espejo y ve miedo, angustia, dolor. Desesperación. Ve todo eso que los demás no ven y que nunca van a saber. Ella se mira en el espejo y ve las cicatrices de batallas contra ella misma que perdió. Ve, todavía, la sangre correr por sus brazos, por sus piernas, por su panza. Ve la mueca de satisfacción con la que se miraba al espejo cuando lentamente la sangre se iba de su cuerpo y escucha, siente y acepta aquellas palabras que un día se grito: "Te lo merecés". Para ella mirarse al espejo es reconocer a su mayor enemigo, tenerlo cara cara. Enfrentarlo y perder, como siempre. Ella le teme a esos ojos, a esas manos y, principalmente, le teme a ésa cabeza, a ésa mente. A ésos pensamientos. A aquellos que desde muy chica la hicieron sufrir convenciéndolas de cosas como: "Nos sos buena para nada", ''No servís'', ''Nadie te va a querer'', ''Te vas a quedar sola'', ''Sos fea, sos gorda, sos petiza, no sos rubia, no sos feliz. Así nadie te va a querer'', ''Mirate nomás, te mereces lo peor'', ''Nunca vas a ser como ellas''. ''NUNCA VAS A SER LO SUFICIENTEMENTE BUENA PARA NADA NI NADIE''.
Ella nunca llegó a ser la alumna perfecta que quería su madre, ni la hija perfecta que quería su padre. Nunca pudo ser la chica perfecta para el chico que le gusta. Nunca pudo ser la hermana perfecta que salvara del caos a su hermano. Nunca pudo ser la amiga perfecta que su mejor amiga necesitó. Nunca pudo ser la bailarina brillante que siempre quiso. Nunca pudo tener el cuerpo perfecto que siempre quiso. Ella nunca puso ser nada de lo que los demás esperaban de ella, ni siquiera pudo ser lo que ella siempre quiso de sí misma.
A los 12 años se propuso un sola meta y es la única que hasta el día de hoy cumple al pie de la letra: Destruirse.
Tuvo tiempos peores, tuvo tiempos en lo que no aguantaba 6 horas, tuvo tiempos en los que no aguantó un día. Pero este tiempo había sido su mayor logro: 6 meses sin sentir el filo de la gillette en sus muñecas, ni en sus piernas, ni en su panza. 6 meses sin sentir cómo el cigarrillo le quemaba la piel, se la rasgaba y la quemaba. Hace 6 meses atrás había vuelto a caer es su maldita adicción, su adicción al dolor físico como método de castigo hacia sí misma era su mayor pasión y adicción. Era, es su mayor placer.
Nadie sabe en verdad cuánto tuvo que sufrir para poder salir un tiempo de éso. Ella se impuso destruirse y arrancarse la piel no fue su único método. Se sentía sola, abatida  destruida, sin ánimo, triste, angustiada, no se podía levantar de la cama, no podía pensar en otra cosa, no comía, no dormía regularmente, miraba pero no te veía. Hace meses que no reía y ahí fue cuando con 13 años y medio tuvo que pedir ayuda psicológica. "Adolescente. Paciente de riesgo con depresión considerable. Ansiedad y peligrosa para sí misma". Así ella escuchó que la consideraron en ese hospital, vio salir a su mamá llorando y a los pocos días estaba ella, sentada frente a un psiquiatra con un nombre de pastilla en la mano. Depresión y trastornos de ansiedad y ataques de angustia, éso era lo que ella tenía e iba a tener por el resto de su vida. Le dio miedo, quería sacar de ella su parte mala, su peor parte, pero a la vez era la única compañía que tenía. Sin amigos, sin una familia estable y sin ganas de vivir la única que tenía era a su enemiga. Siguió con el tratamiento hasta que se dio cuenta de que estaba tocando fondo, ella ya no tenía piel para arrancarse, no tenía la luz que algún día tuvo en sus ojos. No tenía ganas de seguir así, entonces se paró frente al espejo y vio los restos de la niña que había sido. Vio cómo estaba, los jirones de su piel, vio lo frágil y flaca que estaba. Vio la miseria que era y se odió aún más. Se odiaba por no ser lo que siempre había querido, por no ser perfecta ni buena para nadie y se odió por haberse convertido en eso que era: Un cuerpo sin vida, unos ojos sin luz, un cuerpo sin piel. Se odio pero se juró no volver a hacerlo, aguantó una semana, volvió a caer. Lo intentó de nuevo, a las 2 semanas volvió a caer. Cayó muchas veces pero siempre se levantó.
No se daba por vencida, por primera vez una luz de esperanza pasaba por su pensamiento y le decía que todo podía mejorar, que ella sí podía estar mejor. Pasó el tiempo y, con muchas caídas y con una cicatriz que lo atestiguara, logró mantenerse 6 meses sin probar filo.
Estaba orgullosa. Alguien que nunca estuvo en ese lugar nunca va a entender lo que es luchar noche a noche con un pensamiento que va ganando terreno en tu mente y no te deja respirar. No se piensa en otra cosa, sólo querés dolor y castigarte por todo lo que nunca fuiste, por todo lo que sos. Te odiás sólo por ser vos misma. Por tener ese pelo, esos ojos, esas manos. No es por no ser como ella, es por ser como sos. La culpa no es de la otra persona por ser linda y lo que los demás buscan; la culpa es tuya por haber nacido así y por no ser lo suficiente para nadie.
Creo que la gente nunca va a entender lo que es luchar contra los temblores de tu cuerpo, contra las voces de tu cabeza que continuamente te pide que te hagas daño, que no sos buena para nada, que te merecés morir. No saben lo que es pasar noches y noches sin dormir sólo porque esas voces no se callan nunca. Las personas que no lo sufrieron nunca van a entender lo que es esta adicción, el sentimiento de ver correr libre y loca la sangre por tu cuerpo. Tratar de gritar más fuerte que estas voces y no tener éxito. Tener estrés psíquico sólo por el hecho de pensar todo el tiempo, de luchar contra vos misma todo el tiempo.
¿Con qué compararlo? La libertad y la calma que te da hacerte ese corte. Voy a tratar de explicarlo: Los síntomas empiezan: te empieza a temblar el cuerpo, la mente empieza a volar, empezás a transpirar, a no poder quedarte quieta. Empezás a escuchar más y más fuerte esas voces que te basurean y que tienen razón: Sos una mierda. Empezás a llorar, compulsivamente, con dolor y angustia. La tristeza es lo único que sentís, el dolor de ser la nada en persona, la angustia de toda una vida de mierda. No pensás, necesitás dejar de sufrir, dejar salir todo lo que tenés adentro. Y agarrás la gillete, temblando y con miedo, todavía luchando contra vos misma para no caer otra vez, sabiendo que cuando esa gillette corte tu piel no vas a poder parar jamás. La hundís y la arrastras, lenta y con fuerza. No duele tanto como lo que sentís dentro, pero ver la sangre correr por tu cuerpo ya está causando efecto: te vas calmando. Te hacés otro corte, sólo para alargar esa calma. Después te mirás, mirás tus brazos, tus piernas, tu panza...las ves rojas de sangre, sentís el dolor físico y psíquico y te odiás. Te odiás más que antes por ser tan débil de no haber aguantado una noche más, de haber vuelto a caer y ya es tarde para luchar. Y te castigás más, te cortás más y más profundo, más fuerte, con más ganas pero con más dolor: Vos no querés esto para vos, pero ya estás adentro del grupo ¿qué más se puede hacer?
Hace dos semanas atrás, ella volvió a caer. Esos 6 meses sin probar filo se fueron a la basura cuando una noche las voces fueron más fuertes, cuando la adrenalina le recorrió todo el cuerpo, cuando la consciencia cedió ante el dolor. Cuando al mirarse al espejo vio el fracaso que es, lo sola que está, lo sola que se siente. Lo invisible que es para los demás, lo alejada que está de la gente que más amo en la vida.
Hace dos semanas atrás, ella, abrió esa caja que hace seis meses no abría. Agarró esas dos cartas de despedida que había escrito hace años atrás, cuando por segunda vez intentó quitarse la vida, las abrió y sacó sus herramientas de tortura: gillettes, metal, encendedor, banditas elásticas, cigarrillos, sacapuntas. Temblaba, no sabía si de miedo o de adrenalina. Dentro de ella los pensamientos luchaban incansablemente, las lágrimas caían por sus mejillas compulsivamente, el aire se le escapaba de los pulmones y no encontraba la forma de que entrara más, no podía respirar, no escuchaba más allá de la voz de su consciencia: "¿Te pensaste que te ibas a librar tan fácil de mí? Sos un fracaso y eso nunca va a cambiar. Nadie querría a una chica con cicatrices, no tengas esperanzas. Hacelo, ya no tenés qué perder. Vos te merecés esto y mucho más". Y perdió contra ella misma y dejó que la sangre corra en señal de que un poco de lo que ella era se iba con ella. Se lastimó compulsivamente, con fuerza, con odio, con bronca. No sentía ya el dolor, ella necesitaba ver sangre para que calmara su tortura. Necesitaba saber que algo de ella se iba, quería creer que era su peor versión de ella misma. Sangró, sangró, sangró y se reía como loca. No tenía noción de lo que estaba haciendo, era como si todo el odio reprimido salió aquella noche de marzo con tanta furia y tanto dolor. Tanta angustia reprimida encontró su vía de escape aquella noche. No sentía nada, no entendía, no controlaba su cuerpo: Ya no podía parar.
Al terminar, vio los restos de la persona que había sido, vio su cuerpo como hace tiempo que no lo veía y, al mirarse al espejo, vio que el correr de la sangre era opacado por una mueca en el espejo, su cara con una diabólica sonrisa de satisfacción le dijo: "Volví para quedarme".

¿Quién diría que aquella chica que ríe esconde tantos secretos? ¿Quién diría que aquella chica que usa mangas largas con 27 grados esconde tanto dolor? ¿Quién diría que ella soy yo?.


"Pónganme anestesia sin apuro que hoy me está costando sonreír. Tengo más pasado que futuro y unos años sin dormir".

16 de marzo de 2013

Chances...

Hey! estás tan inmerso en la soledad, hoy es el momento para cambiar o que en la vida te hace tan mal. Dímelo cómo vas a frenar, no te detengas por lo que amas. Aunque parezca que todo anda mal no bajés los brazos jamás. 


Este día comprendí, mirando tus ojos: Tengo una chance más

1 de febrero de 2013

Lluvias de Febrero.

Hoy llueve. Pero esta vez afuera y adentro de mí. Hoy llueve y me dan ganas de escribir; y me dan ganas de pensar; y de hacer esas cosas que hago siempre pero que se vuelven más hermosas sólo porque el día está lluvioso y gris. Como leer, tomar café, escribir, escuchar música triste y sentarse a ver como llueve. Sin auriculares, sólo a escuchar el ruido de la lluvia caer. Las gotas chocar contra el suelo y saber que ahí mismo empieza nuevamente su ciclo.
Pensar es una de las cosas que más me gustan y de las que mejor me sale; no, la que mejor me sale -además de escuchar-. Soy buena pensando, imaginando, observando y escuchando. Todo desde afuera, como espectadora de la vida, así soy yo.
Hoy particularmente me senté frente a la ventana, sobre la cama, con la luz apagada. La ventana estaba abierta y dejaba que el frío y húmedo viento que entraba me empapara. Me lavara.
Y pensé. Pensé mucho y sobre todo. Pensé en que en ese mismo momento alguien moría, alguien nacía. Alguna pareja se estaba peleando, otra se formara y alguna que otra estaba haciendo el amor. O creando un bebe, quizás en ese mismo instante una mujer estaba quedando embarazada y otra dando a luz. O alguien estaba calmando sus calores pasajeros con un poco de amor alquilado. Quizás alguien estaba cumpliendo años, otro estaba trabajando, uno de por allá estaba siendo despedido. Quizás alguien era la persona más feliz del mundo y alguien, en otro lugar o su mismo lado, era la persona más desgraciada del mundo ¿Quién sabe? Quizás alguien estaba amando, otro odiando, uno llorando y el otro riendo. Quizás alguien estaba mintiendo y otro estaba rezando mientras alguien más estaba maldiciendo.
Y pensé que quizás alguien, en ese mismo momento, en ese mismo instante, estaba pensado lo mismo que yo. Alguien estaba sentado frente a la ventana, sobre la cama, con la luz apagada. Con la ventana abierta y dejando que el frío y el agua de lluvia lo empaparan y lo lavaran. Y me hizo sentir acompañada. Quizás alguien, lejos o cerca, pensaba lo mismo que yo. Sentía lo mismo que yo.
Y sólo ahí sonreí porque me di cuenta de que en verdad somos infinitos.


Poema de Michael.


Una vez en una hoja amarilla de papel con rayas verdes 
escribió un poema 

y lo llamo “Chops” 

porque así se llamaba su perro 

Y de eso trataba todo
Y su profesor le dio un sobresaliente
Y una estrella dorada
Y su madre lo colgó en la puerta de la cocina
y se lo leyó a sus tías 
Ese fue el año en que el padre Tracy
llevó a todos los niños al zoo

Y les dejó cantar en el autobús
Y su hermana pequeña nació 
con las uñas de los pies diminutas y sin pelo
Y su padre y su madre se besaban mucho 
Y la niña de la vuelta le envió una
tarjeta de San Valentin firmada con una fila de X
y el tuvo que preguntarle a su padre qué significaban las X 
Y su padre siempre lo arropaba en la cama por la noche
Y siempre estaba ahí para hacerlo.

Una vez en una hoja blanca de papel con rayas azules

escribió un poema

Y lo llamo “Otoño” 

porque así se llamaba la estación 
Y de eso trataba todo 
Y su profesor le dio un sobresaliente 
y le pidió que escribiera con más claridad
y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina 
porque estaba recién pintada
Y los niños le dijeron 
que el padre Tracy fumaba puros
Y dejaba colillas en los bancos de la iglesia 
Y a veces las quemaduras hacían agujeros
Ese fue el año en que a su hermana le pusieron gafas 
con cristales gruesos y montura negra 
Y la niña de la vuelta de la esquina se rió 
cuando él le pidió que fuera a ver a Papá Noel
Y los niños le dijeron por qué 
su madre y su padre se besaban mucho
Y su padre nunca le arropaba en la cama por la noche
Y su padre se enfadó 
cuando se lo pidió llorando.



Una vez en un papel arrancado de su cuaderno

escribió un poema

Y lo llamo “Inocencia: Una duda”

porque esa duda tenía sobre su chica 
Y de eso trataba todo
Y su profesor le dio un sobresaliente 
y lo miró fijamente de forma extraña 
Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque él nunca se lo enseñó 
Ese fue le año en el que murió el padre Tracy
Y olvidó cómo 
era el final del credo 
Y sorprendió a su hermana 
fajando con uno en el porche trasero 
Y su madre y su padre nunca se besaban 
ni siquiera se hablaban 
Y la chica de la vuelta de la esquina 
llevaba demasiado maquillaje 
Que le hacía toser cuando la besaba 
pero la besaba de todas formas
porque tenía que hacerlo
Y a las tres de la madrugada se metió él mismo en la cama
mientras su padre roncaba profundamente.


Por eso en el dorso de una bolsa de papel marrón 

intentó escribir otro poema 

Y lo llamo “Absolutamente nada” 

Porque de eso trataba todo en realidad 
Y se dio a sí mismo un sobresaliente
y un corte en cada una de sus malditas muñecas
Y lo colgó en la puerta del baño 
porque esta vez no creyó 
que pudiera llegar a la cocina.